sábado, 18 de julio de 2015

19. EL SALVADOR, QUE PAIS TAN CACHIMBÓN.



EL SALVADOR, QUE PAIS TAN CACHIMBÓN.

Una semana llena de experiencias sui generis.
 
Desde que llegamos a El Salvador tuvimos la buena suerte de ser recibidos por una muy linda familia como los Barillas, quienes hicieron todo para que nosotros conociéramos y disfrutáramos en nuestra estancia. Pero también hubo viejos amigos que nos llevaron a conocer lugares nuevos  y maravillosos, y amigos nuevos que nos llevaron a conocer más lugares nuevos e igual de maravillosos. Estuvimos un poco más de una semana, gracias a que el país no es muy grande en extensión pudimos conocer una variedad de lugares los cuales nos asombraron cada uno a su estilo. Hablando rápidamente sobre el tour culinario, pudimos degustar algunos platillos típicos como las famosas pupusas (las cuales hay en cada esquina y se debate cuáles son las mejores del país), así como mariscos en cocteles o ceviches e incluso conchas frescas; la quesadilla salvadoreña es una especie de pastel entre dulce y salado con un sabor muy rico; mención especial para la comida en casa de los Barillas donde la señora Noemí nos deleitó con su sazón, y a mí en particular con el sabor del loroco, fina hierba usada para acompañar queso, huevos y algunos otros platillos.
Los primeros días Mario Molina y Máyela, su esposa mexicana, nos llevaron a conocer lugares increíbles. Primero fuimos al Boquerón, un volcán que nos impresionó pues nunca habíamos visto algo así, el cráter del volcán formaba un boquete y adentro se encontraba un pequeño volcán. Luego al siguiente día nos llevaron a conocer las ruinas de San Andrés las cuales eran un centro ceremonial no muy grande pero muy interesante y donde la naturaleza creaba un entorno muy  especial; ese mismo día hicimos otras tres paradas, una en el Lago de Coatepeque donde  nos detuvimos a tomar unas cervezas, Pilsener o Suprema, disfrutando de la hermosa vista del lago, para luego ir a otro extremo del país a un lugar que se llama la Puerta del Diablo, el cual es un desfiladero en lo alto de una montaña y en el cual llega un punto en que las  nubes quedan abajo, y la vista desde allá arriba es fenomenal y la sensación de paz es total; finalmente cerramos con una visita al Estadio Cuscatlán de futbol donde juega la Selecta (selección nacional) allí nos permitieron entrar a las tribunas donde pudimos imaginar la presión que sienten los jugadores mexicanos cuando tienen que jugar contra El Salvador, en especial en la tribuna de sol, la cual es apodada como Vietnam por ser zona de guerra. 



Los Barillas también nos ayudaron bastante para conocer lugares, de entrada la Señora Noemí hizo posible que visitáramos el MARTE, Museo de Arte de El Salvador, y luego el museo de Antropología e Historia donde pudimos aprender mucho sobre la historia y la cultura del país. Finalmente el penúltimo día  Eduardo, la Señora Noemí y yo fuimos al Teatro Nacional de El Salvador a ver a la Orquesta Sinfónica para cerrar con el tour de arte salvadoreño.  El domingo que pasamos en El Salvador tuvimos la oportunidad de hacer un día de gira con los hermanos Carlos y Eduardo quienes armaron un plan para que conociéramos lugares interesantes; comenzamos temprano con Joya de Cerén, una zona arqueológica reconocida como patrimonio de la Humanidad pues aparte de ser  un conjunto habitacional maya claramente definido también tiene la particularidad de ser una zona que quedó sepultada por la erupción del Volcán Laguna Caldera, lo cual ha permitido encontrar algunos instrumentos y productos agrícolas carbonizados (se le suele llamar la Pompeya de América), allí recorrimos sus pasillos al estilo del Templo Mayor en el D.F. y finalmente entramos a la recreación del Temazcal que allí se localizaba. Después de haber conocido el museo de la zona y haber hecho el recorrido, nos subimos a la camioneta para continuar hacia nuestro próximo destino,  el parque de FURESA (Fundación Refugio Salvaje)  donde se les ha dado refugio a especies salvajes en un ambiente natural demasiado hermoso, donde las mariposas vuelan libres y se ven cientos de ellas. En el refugio hay monos, tigres, leones, tortugas, guacamayas, tizones, pumas, leopardos y jaguares, lo mejor fue que nos tocó ver como el jaguar negro, se acercaba y justo en frente de nosotros se tiraba al suelo como queriendo jugar. Para cerrar el día pasamos por Karla la  novia de Eduardo y nos llevaron después a menos de una hora de camino para cenar en un restaurante que estaba en un peñasco en la Playa del Sunzal y desde donde se alcanzaba a ver la inmensidad del océano pacifico golpeando con sus olas las grandes piedras que abajo se encontraban, ahí decidimos que era el momento indicado para tomarnos la foto con las banderas, mientras disfrutábamos de una deliciosa comida, yo pedí un pescado almendrado por cierto. 


Para complementar con algo más juvenil, fue el martes el día en que Jony un  primo del esposo de una prima de Luis, pasó por nosotros en compañía de Natalie y Julio, sus amigos, para llevarnos a conocer la Playa del Tunco. Dicha playa es famosa por ser un excelente destino para practicar el Surf, nosotros nos detuvimos primero en un bar donde pedimos una cerveza Regia y unas conchas frescas, y luego en otro bar donde pedimos unas bocas (botanas) de mariscos. Ahí estuvimos admirando la playa con su característica roca y vimos a algunos jóvenes haciendo algunos trucos de surf. Finalmente regresamos a San Salvador para ver el juego de la Selecta y luego tener una fiesta muy divertida en una casa con alberca. 

Nuestro tiempo en El Salvador tuvo de todo, playas, lagos, ruinas, museos, teatros, volcanes, pero en especial gente muy amable que hizo posible que nosotros tuviéramos unas excelentes vacaciones en este país. Incluso Eduardo Barillas comentó que al principio ellos no se les ocurría que podríamos hacer nosotros para ocupar nuestro tiempo, pero al final de cuentas conocimos muchas cosas muy interesantes, pero que de haber idos solos Luis y yo jamás hubiéramos podido hacer.

* Agradeciendo de corazón a todas las personas que hicieron de nuestra estancia en este país una experiencia única. A la familia Barillas por habernos recibido en su casa y por habernos tratado como nos trataron, A Don Carlos, Noemí, Carlos y Eduardo,  no tenemos palabras para agradecerles todo lo que hicieron por nosotros (a la señora Gloria quien siempre fue muy servicial con nosotros). A Mario Molina y a Máyela por esos dos días que dedicaron a llevarnos a conocer lugares hermosos. A Jony, Julio y Natalie quienes sin tener el gusto de conocernos nos llevaron a la playa y luego nos invitaron a formar parte de una muy buena fiesta mexicana - salvadoreña. A Karla la  novia de Edu por su amabilidad, y a Miguel el primo, quien nos invitó a ver peleas a su casa y fue un excelente anfitrión.

Escrito por David Herrera
                                                                                              17 de Julio  de 2015.

viernes, 17 de julio de 2015

Salvando a El Salvador con Arte.



Salvando a El Salvador con Arte.


En el Salvador he visto a las mariposas aparearse,
he visto mangos caer del cielo,
y al cacao crecer en los jardines,
guayabas, mordidas por las aves, rodar por el suelo,
volcanes, playas, museos, lagos, ruinas.
he visto gente buena y casas hermosas,
Todo eso he visto.

En el Salvador he escuchado que hay balazos,
violencia, corrupción, asesinatos,
pandillas y maras,
odio hacia México,
historias de terror,
entre muchas otras cosas horribles,
Pero solo las he oído.
Esta vez yo me quedo con lo que he visto,
sé que las palabras se las lleva el viento,
pero lo que uno ve, se impregna en la mente,
espero que la gente haga lo mismo,
también los salvadoreños
a quienes invito a que vean
lo que yo he visto
y  a que olviden lo que por años han oído.
Espero que así y solo así,
las cosas puedan suceder mejor,
en este hermoso rincón de Centroamérica.

SR. David Herrera.  13 de Junio de 2015.

18. EL SALVADOR Y SU ARTE.



EL SALVADOR Y SU ARTE.

La historia y la personalidad de un lugar quedarán representadas en su arte.


La República del Salvador es un pequeño país centroamericano con muchos contrastes por un lado una problemática social que tiene un trasfondo del conflicto armado de hace algunas décadas y de la necesidad y la pobreza actual;  por otro lado es un país con una naturaleza excepcional y con una calidez y una amabilidad en su gente. Casi siempre lo que se escucha sobre El Salvador tiene que ver con las maras o pandillas que aquí han influido mucho en la realidad social, pero sobre otras cosas más positivas como es el arte no se habla mucho.  Y creo que la combinación de una situación social complicada con una naturaleza extraordinaria son los ingredientes perfectos para que los artistas de este país se expresen mediante sus obras.
Desde que llegamos a este país fuimos recibidos por la familia Barillas, Carlos y Eduardo eran amigos de mis hermanos y luego fueron mis amigos en  mis años en la Universidad en Monterrey. Desde que llegamos a su casa noté la gran cantidad de pinturas y esculturas prehispánicas que ahí se encontraban, algo que se podría denominar una casa-museo. Al platicar con Don Carlos y Noemí, padres de los Barillas,  me di cuenta de inmediato de su gusto por el arte principalmente, el mexicano, así como de muchos países centroamericanos, pero también cuentan con una colección de arte salvadoreño por demás interesante. Todos los días acababa interesado en más de una obra de arte, un día fue la pared llena de máscaras, otro día esa original pintura que está en la sala de televisión y que describe esa misma sala de televisión, otro día fue la pintura con estilo algo cubista de un  huevo junto a una esfera roja, otro fueron los alargados hombres de madera, luego la vitrina con vasijas y utensilios prehispánicos, los instrumentos musicales antiguos  y todos los días al comer era esa vitrina llena de platos de ornamenta, y  el último día fue ese pequeño cuadro moderno prehispánico  de Salvador Cañas en el  que un indigena está pintando a una mujer desnuda marcándole con pintura roja el corazón, y así entre más pasaban los días acumulaba nuevas obras a mi lista de favoritas.





La primera tarde que estuvimos en el Salvador tuvimos la oportunidad de que nos llevarán al Museo de Arte del Salvador, MARTE por sus siglas. Nos cobraron un dólar con cincuenta centavos por entrar (en El Salvador la moneda es el dólar americano, antes era el Colón), nos encontramos primero con una exposición denominada “LA MANO CON LÁPIZ” donde nos sorprendió encontrar algunos dibujos de Salvador Dalí y de Picasso entre muchos otros artistas internacionales. En la sala permanente estaba una exposición de la historia del arte salvadoreño denominada “AL COMPÁS DEL TIEMPO. Procesos e influencias en el arte salvadoreño.” La cual era una viaje cronológico  del desarrollo de las  artes visuales en El Salvador. Lo que más me sorprendió de dicha muestra fue mi total ignorancia con respecto al arte de un país tan cercano a México como es El Salvador, la verdad yo desconocía todos los nombres de los artistas cuyas obras estaban expuestas en dicho museo, pero varias obras me gustaron mucho y anote algunos nombres para tratar de leer un poco más sobre ellos, Carlos Cañas, José Mejia Vides, Julia Díaz, Salvador Llort, Pascacio González, son solo algunos.


Ya en los últimos días tuve la oportunidad de ir al Teatro Nacional de San Salvador a ver a la Orquesta Sinfónica de El Salvador gracias a que me llevaron Noemí  y Eduardo. Primero tuve la oportunidad de conocer el centro de la ciudad pues no había podido ir porque no es un lugar del todo seguro. Durante los trayectos tuve la oportunidad de ver el parque principal, la catedral, el palacio de gobierno, el banco nacional, el teatro nacional, la glorieta del Salvador del mundo, paredes con grafitis, puestos y negocios, y un sinfín de personas salvadoreñas. Pero realmente solo conocí el Teatro Nacional, un edificio elegante  de diseño francés, con capacidad de poco más de 600 personas,  no muy grande. A mí se me figuro un poco en su interior al teatro Morelos de Aguascalientes, pero con estructuras mucho más firmes, cuenta con una cúpula  excepcional pintada de forma bastante colorida por el  artista salvadoreño Carlos Cañas, y con una llamativa lámpara de cristal. En el interior del teatro la música estuvo excelente, el director era un japonés de nombre Koichi Okumura, y la mayoría de los integrantes de la orquesta parecían ser salvadoreños; tocaron tres piezas, la primera con un solo de oboe magistral, la segunda una relajante Obertura de Verdi, y finalmente una experimental pieza de Johannes Brahms llamada las “Variaciones sobre un tema de Haydn”.  



En una semana en El Salvador tuve la oportunidad de conocer un poco del arte local y eso me agrada bastante, les juro que cuando estaba admirando las obras nunca pensé  en los problemas de inseguridad del país. Creo que el arte tiene un potencial más fuerte que las armas si se sabe encauzar de la manera correcta; un país como este estará condenado a vivir con violencia si no se le da más importancia al arte nacional, pues me queda claro que los salvadoreños tienen la capacidad de crear obras de arte de primera calidad con la influencia necesaria para hacer sentir en los corazones salvadoreños esa necesidad de buscar la paz. De otra manera creo que los problemas de las maras y el mal manejo del gobierno no tendrán muchas opciones para encontrar una solución.

*Mención especial para la familia Barillas,  muy finas personas que lo demuestran en el hogar que han formado y en su manera de ser. Fueron ellos  quienes nos presentaron  y nos hicieron aprender un poco más sobre el arte de este país.

Escrito por David Herrera
                                                                                              15 de Julio  de 2015.