EL SALVADOR, QUE PAIS TAN
CACHIMBÓN.
Una semana llena de experiencias
sui generis.
Desde que llegamos a El Salvador tuvimos la buena suerte de ser
recibidos por una muy linda familia como los Barillas, quienes hicieron todo
para que nosotros conociéramos y disfrutáramos en nuestra estancia. Pero
también hubo viejos amigos que nos llevaron a conocer lugares nuevos y maravillosos, y amigos nuevos que nos
llevaron a conocer más lugares nuevos e igual de maravillosos. Estuvimos un
poco más de una semana, gracias a que el país no es muy grande en extensión pudimos
conocer una variedad de lugares los cuales nos asombraron cada uno a su estilo.
Hablando rápidamente sobre el tour culinario, pudimos degustar algunos
platillos típicos como las famosas pupusas (las cuales hay en cada esquina y se
debate cuáles son las mejores del país), así como mariscos en cocteles o ceviches
e incluso conchas frescas; la quesadilla salvadoreña es una especie de pastel
entre dulce y salado con un sabor muy rico; mención especial para la comida en
casa de los Barillas donde la señora Noemí nos deleitó con su sazón, y a mí en
particular con el sabor del loroco, fina hierba usada para acompañar queso,
huevos y algunos otros platillos.
Los primeros días Mario Molina y Máyela, su esposa mexicana, nos
llevaron a conocer lugares increíbles. Primero fuimos al Boquerón, un volcán
que nos impresionó pues nunca habíamos visto algo así, el cráter del volcán
formaba un boquete y adentro se encontraba un pequeño volcán. Luego al
siguiente día nos llevaron a conocer las ruinas de San Andrés las cuales eran
un centro ceremonial no muy grande pero muy interesante y donde la naturaleza
creaba un entorno muy especial; ese
mismo día hicimos otras tres paradas, una en el Lago de Coatepeque donde nos detuvimos a tomar unas cervezas, Pilsener
o Suprema, disfrutando de la hermosa vista del lago, para luego ir a otro
extremo del país a un lugar que se llama la Puerta del Diablo, el cual es un
desfiladero en lo alto de una montaña y en el cual llega un punto en que
las nubes quedan abajo, y la vista desde
allá arriba es fenomenal y la sensación de paz es total; finalmente cerramos
con una visita al Estadio Cuscatlán de futbol donde juega la Selecta (selección
nacional) allí nos permitieron entrar a las tribunas donde pudimos imaginar la
presión que sienten los jugadores mexicanos cuando tienen que jugar contra El
Salvador, en especial en la tribuna de sol, la cual es apodada como Vietnam por
ser zona de guerra.
Los Barillas también nos ayudaron bastante para conocer lugares, de
entrada la Señora Noemí hizo posible que visitáramos el MARTE, Museo de Arte de
El Salvador, y luego el museo de Antropología e Historia donde pudimos aprender
mucho sobre la historia y la cultura del país. Finalmente el penúltimo día Eduardo, la Señora Noemí y yo fuimos al
Teatro Nacional de El Salvador a ver a la Orquesta Sinfónica para cerrar con el
tour de arte salvadoreño. El domingo que
pasamos en El Salvador tuvimos la oportunidad de hacer un día de gira con los
hermanos Carlos y Eduardo quienes armaron un plan para que conociéramos lugares
interesantes; comenzamos temprano con Joya de Cerén, una zona arqueológica reconocida
como patrimonio de la Humanidad pues aparte de ser un conjunto habitacional maya claramente
definido también tiene la particularidad de ser una zona que quedó sepultada por
la erupción del Volcán Laguna Caldera, lo cual ha permitido encontrar algunos
instrumentos y productos agrícolas carbonizados (se le suele llamar la Pompeya de América), allí recorrimos sus
pasillos al estilo del Templo Mayor en el D.F. y finalmente entramos a la
recreación del Temazcal que allí se localizaba. Después de haber conocido el
museo de la zona y haber hecho el recorrido, nos subimos a la camioneta para
continuar hacia nuestro próximo destino, el parque de FURESA (Fundación Refugio
Salvaje) donde se les ha dado refugio a
especies salvajes en un ambiente natural demasiado hermoso, donde las mariposas
vuelan libres y se ven cientos de ellas. En el refugio hay monos,
tigres, leones, tortugas, guacamayas, tizones, pumas, leopardos y jaguares, lo
mejor fue que nos tocó ver como el jaguar negro, se acercaba y justo en frente de
nosotros se tiraba al suelo como queriendo jugar. Para cerrar el día pasamos
por Karla la novia de Eduardo y nos
llevaron después a menos de una hora de camino para cenar en un restaurante que
estaba en un peñasco en la Playa del Sunzal y desde donde se alcanzaba a ver la
inmensidad del océano pacifico golpeando con sus olas las grandes piedras que
abajo se encontraban, ahí decidimos que era el momento indicado para tomarnos
la foto con las banderas, mientras disfrutábamos de una deliciosa comida, yo
pedí un pescado almendrado por cierto.
Para complementar con algo más juvenil, fue el martes el día en que Jony
un primo del esposo de una prima de Luis,
pasó por nosotros en compañía de Natalie y Julio, sus amigos, para llevarnos a
conocer la Playa del Tunco. Dicha playa es famosa por ser un excelente destino
para practicar el Surf, nosotros nos detuvimos primero en un bar donde pedimos
una cerveza Regia y unas conchas frescas, y luego en otro bar donde pedimos unas
bocas (botanas) de mariscos. Ahí estuvimos admirando la playa con su
característica roca y vimos a algunos jóvenes haciendo algunos trucos de surf.
Finalmente regresamos a San Salvador para ver el juego de la Selecta y luego tener
una fiesta muy divertida en una casa con alberca.
Nuestro tiempo en El Salvador tuvo de todo, playas, lagos, ruinas,
museos, teatros, volcanes, pero en especial gente muy amable que hizo posible
que nosotros tuviéramos unas excelentes vacaciones en este país. Incluso
Eduardo Barillas comentó que al principio ellos no se les ocurría que podríamos
hacer nosotros para ocupar nuestro tiempo, pero al final de cuentas conocimos
muchas cosas muy interesantes, pero que de haber idos solos Luis y yo jamás
hubiéramos podido hacer.
* Agradeciendo de corazón a todas
las personas que hicieron de nuestra estancia en este país una experiencia
única. A la familia Barillas por habernos recibido en su casa y por habernos
tratado como nos trataron, A Don Carlos, Noemí, Carlos y Eduardo, no tenemos palabras para agradecerles todo lo
que hicieron por nosotros (a la señora Gloria quien siempre fue muy servicial
con nosotros). A Mario Molina y a Máyela por esos dos días que dedicaron a
llevarnos a conocer lugares hermosos. A Jony, Julio y Natalie quienes sin tener
el gusto de conocernos nos llevaron a la playa y luego nos invitaron a formar
parte de una muy buena fiesta mexicana - salvadoreña. A Karla la novia de Edu por su amabilidad, y a Miguel el
primo, quien nos invitó a ver peleas a su casa y fue un excelente anfitrión.
Escrito por David Herrera
17
de Julio de 2015.





