viernes, 17 de julio de 2015

18. EL SALVADOR Y SU ARTE.



EL SALVADOR Y SU ARTE.

La historia y la personalidad de un lugar quedarán representadas en su arte.


La República del Salvador es un pequeño país centroamericano con muchos contrastes por un lado una problemática social que tiene un trasfondo del conflicto armado de hace algunas décadas y de la necesidad y la pobreza actual;  por otro lado es un país con una naturaleza excepcional y con una calidez y una amabilidad en su gente. Casi siempre lo que se escucha sobre El Salvador tiene que ver con las maras o pandillas que aquí han influido mucho en la realidad social, pero sobre otras cosas más positivas como es el arte no se habla mucho.  Y creo que la combinación de una situación social complicada con una naturaleza extraordinaria son los ingredientes perfectos para que los artistas de este país se expresen mediante sus obras.
Desde que llegamos a este país fuimos recibidos por la familia Barillas, Carlos y Eduardo eran amigos de mis hermanos y luego fueron mis amigos en  mis años en la Universidad en Monterrey. Desde que llegamos a su casa noté la gran cantidad de pinturas y esculturas prehispánicas que ahí se encontraban, algo que se podría denominar una casa-museo. Al platicar con Don Carlos y Noemí, padres de los Barillas,  me di cuenta de inmediato de su gusto por el arte principalmente, el mexicano, así como de muchos países centroamericanos, pero también cuentan con una colección de arte salvadoreño por demás interesante. Todos los días acababa interesado en más de una obra de arte, un día fue la pared llena de máscaras, otro día esa original pintura que está en la sala de televisión y que describe esa misma sala de televisión, otro día fue la pintura con estilo algo cubista de un  huevo junto a una esfera roja, otro fueron los alargados hombres de madera, luego la vitrina con vasijas y utensilios prehispánicos, los instrumentos musicales antiguos  y todos los días al comer era esa vitrina llena de platos de ornamenta, y  el último día fue ese pequeño cuadro moderno prehispánico  de Salvador Cañas en el  que un indigena está pintando a una mujer desnuda marcándole con pintura roja el corazón, y así entre más pasaban los días acumulaba nuevas obras a mi lista de favoritas.





La primera tarde que estuvimos en el Salvador tuvimos la oportunidad de que nos llevarán al Museo de Arte del Salvador, MARTE por sus siglas. Nos cobraron un dólar con cincuenta centavos por entrar (en El Salvador la moneda es el dólar americano, antes era el Colón), nos encontramos primero con una exposición denominada “LA MANO CON LÁPIZ” donde nos sorprendió encontrar algunos dibujos de Salvador Dalí y de Picasso entre muchos otros artistas internacionales. En la sala permanente estaba una exposición de la historia del arte salvadoreño denominada “AL COMPÁS DEL TIEMPO. Procesos e influencias en el arte salvadoreño.” La cual era una viaje cronológico  del desarrollo de las  artes visuales en El Salvador. Lo que más me sorprendió de dicha muestra fue mi total ignorancia con respecto al arte de un país tan cercano a México como es El Salvador, la verdad yo desconocía todos los nombres de los artistas cuyas obras estaban expuestas en dicho museo, pero varias obras me gustaron mucho y anote algunos nombres para tratar de leer un poco más sobre ellos, Carlos Cañas, José Mejia Vides, Julia Díaz, Salvador Llort, Pascacio González, son solo algunos.


Ya en los últimos días tuve la oportunidad de ir al Teatro Nacional de San Salvador a ver a la Orquesta Sinfónica de El Salvador gracias a que me llevaron Noemí  y Eduardo. Primero tuve la oportunidad de conocer el centro de la ciudad pues no había podido ir porque no es un lugar del todo seguro. Durante los trayectos tuve la oportunidad de ver el parque principal, la catedral, el palacio de gobierno, el banco nacional, el teatro nacional, la glorieta del Salvador del mundo, paredes con grafitis, puestos y negocios, y un sinfín de personas salvadoreñas. Pero realmente solo conocí el Teatro Nacional, un edificio elegante  de diseño francés, con capacidad de poco más de 600 personas,  no muy grande. A mí se me figuro un poco en su interior al teatro Morelos de Aguascalientes, pero con estructuras mucho más firmes, cuenta con una cúpula  excepcional pintada de forma bastante colorida por el  artista salvadoreño Carlos Cañas, y con una llamativa lámpara de cristal. En el interior del teatro la música estuvo excelente, el director era un japonés de nombre Koichi Okumura, y la mayoría de los integrantes de la orquesta parecían ser salvadoreños; tocaron tres piezas, la primera con un solo de oboe magistral, la segunda una relajante Obertura de Verdi, y finalmente una experimental pieza de Johannes Brahms llamada las “Variaciones sobre un tema de Haydn”.  



En una semana en El Salvador tuve la oportunidad de conocer un poco del arte local y eso me agrada bastante, les juro que cuando estaba admirando las obras nunca pensé  en los problemas de inseguridad del país. Creo que el arte tiene un potencial más fuerte que las armas si se sabe encauzar de la manera correcta; un país como este estará condenado a vivir con violencia si no se le da más importancia al arte nacional, pues me queda claro que los salvadoreños tienen la capacidad de crear obras de arte de primera calidad con la influencia necesaria para hacer sentir en los corazones salvadoreños esa necesidad de buscar la paz. De otra manera creo que los problemas de las maras y el mal manejo del gobierno no tendrán muchas opciones para encontrar una solución.

*Mención especial para la familia Barillas,  muy finas personas que lo demuestran en el hogar que han formado y en su manera de ser. Fueron ellos  quienes nos presentaron  y nos hicieron aprender un poco más sobre el arte de este país.

Escrito por David Herrera
                                                                                              15 de Julio  de 2015.




No hay comentarios:

Publicar un comentario